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Lydia “Taty” Miy Uranga de Almeida

Madre de Plaza de Mayo - Línea Fundadora

Lidia Estela Mercedes Miy Uranga “Taty”, es madre de Alejandro Almeida, detenido-desaparecido el 17 de junio de 1975, durante el gobierno de Isabel Perón. Alejandro fue una de las víctimas de la Triple A. Nació el 28 de junio de 1930 en la Ciudad de Buenos Aires. Se casó con Jorge Almeida con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana.

Alejandro nació el 17 de febrero de 1955. En el momento de su secuestro, a la edad de veinte años, trabajaba en TELAM y en el Instituto Geográfico Militar y cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires. El 17 de junio de 1975, Alejandro salió de su casa al anochecer y nunca volvió. Taty pertenecía a una familia vinculada al ámbito castrense razón por la cual su búsqueda se inició siguiendo sus contactos y su grupo de influencia. Pero, poco a poco, fue dándose cuenta de otra realidad y comenzó a transitar por otros espacios.

En el año 1979, Taty se unió al grupo de mujeres que conformaban las Madres de Plaza de Mayo y desde ese momento su búsqueda estuvo asociada a la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia y la Defensa de los Derechos Humanos. ‘Una madre hace cualquier cosa por su hijo pero no porque seamos heroicas; fuimos y somos madres con instinto visceral, con una tenacidad que nos permitió conseguir muchas cosas como que se apresara y se juzgara a varios –no todos– los genocidas que se llevaron a nuestros hijos’.

El 25 de abril del 2011 fue reconocida como Personalidad Destacada de los Derechos Humanos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente es miembro de la Asociación Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora.

 
 

Si la muerte me sorprende
 

de esta forma tan amarga, pero honesta,
 

si no me da tiempo a un último grito
 

desesperado y sincero dejaré el aliento,
 

el único aliento, para decir
 

te quiero.

 

Alejandro Almeida
 


 

 

LA HISTORIA DE TATY

Taty es Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, tiene enormes ojos marrones y un pañuelo blanco que anuda a su cuello desde hace más de treinta años. Taty es una de las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora que busca a su hijo, desaparecido en pleno gobierno constitucional, el 17 de junio de 1975.

Nací un 28 de junio de 1930 en el barrio de Belgrano. Mi padre, Carlos Vidal Miy, fue un oficial de Caballería de origen salteño; y mi madre, Alicia Uranga, era de una familia muy tradicional de Paraná, Entre Ríos. De hecho mi tío, Raúl Uranga, fue gobernador durante la presidencia de Arturo Frondizi, y fue quien hizo el famoso túnel subfluvial.

Éramos cuatro hermanos, tres mujeres y un varón. El varón fue coronel y mis hermanas se casaron con oficiales de Aeronáutica. Yo me casé con Jorge Almeida, el único civil de la familia con dos hermanos de Caballería. En fin, toda una familia militar.

Taty vivó rodeada de militares tanto desde su propia familia como de parte de su familia política. De su infancia recuerda los momentos felices vividos en la provincia de Mendoza y en Buenos Aires.

Los pases de mi padre siempre eran Mendoza, Buenos Aires, Mendoza. El primer viaje a Mendoza fue cuando a mi padre, por delatar a un oficial de intendencia por defalco, lo castigaron y lo mandaron a Campo de los Andes, un pueblito de la cordillera. Allí tuve una niñez extraordinaria con nieve hasta la nariz, con caballos, andando a pelo.

La adolescencia también fue estupenda entre Buenos Aires y San Rafael. Después ya en 1945 nos vinimos definitivamente a Federico Lacroze y Cabildo. Cuando mi papá compró la casa nos dijo: ‘Miren, he comprado aquí porque me han asegurado que llegará el subte’. ¡Cuando se inauguró la estación Olleros, brindamos con mi hermana por mi papá!

La familia de Taty pertenecía a un grupo social acomodado. Pero ella destaca principalmente como característica de su infancia y juventud el amor que le brindaron sus padres.

Yo reconozco que mi familia tenía una posición social buena pero sin ningún tipo de delirios. Teníamos la niñera y una mucama, pero siempre con los pies en la tierra. Mis padres nos dieron mucho amor y cariño… siempre nos decían que eran de avanzada, porque había un gran cariño y respeto, no temor. Yo creo que esa niñez, adolescencia y juventud me sirvieron para lo que después me tocó, he tenido una familia muy unida y lo seguimos siendo.

Al terminar el secundario Taty se recibió de maestra. Ejerció la docencia pocos años y luego llegaron los hijos.

Mi hermana y yo íbamos al Normal N° 1. En esa época para ser maestra había examen de selección en tercer año y a mí no me alcanzó el puntaje, así que terminé recibiéndome de maestra en el Normal N° 7, de Corrientes y Yatay. Fui de la única camada, la de 1950 ‘Año del Libertador General San Martín’, que en lugar de hacer cinco tuvimos que hacer seis años de magisterio. Pero justamente estando en 6º conocí a Jorge, con quien nos casamos en 1953. Llegué a ejercer de maestra de grado unos años pero después no seguí estudiando… Yo quería seguir Medicina.

Taty y Jorge Almeida tuvieron tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana. El 17 de junio de 1975, la tragedia golpeó a su familia.

Alejandro, tenía veinte años cuando lo detienen y desaparece la noche del 17 de junio de 1975. Estaba cursando primer año de Medicina y trabajaba en Télam. Al día siguiente iba a tener un parcial y me avisó que no iría a trabajar. Salió de casa, dijo que enseguida volvía y nunca más lo volví a ver. ‘Esperáme, ya vengo’. Eso fue lo último que me dijo Alejandro. Lo último que supe de él. Al día siguiente pregunto a los porteros, a los vecinos, y me entero que había habido una razzia muy grande en un bar de Santa Fe y Scalabrini Ortiz. Después de muchos, muchos años, me enteré que militaba en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo).

A partir de ese momento, Taty inicia una larga búsqueda en la que entre otras cosas, comienza a descubrir a su propio hijo y con este descubrimiento, comienza a encontrarse con ella misma.

 

EL RECUERDO DE ALEJANDRO

Alejandro nació el 17 de febrero de 1955, una calurosa madrugada en Buenos Aires. Sus amigos lo llamaban ‘El Principito’.

Tengo tres hijos, Jorge, Alejandro y Fabiana. Alejandro Martín Almeida está detenido desaparecido. Él tenía veinte años y lo desaparecieron. Muchas personas, decían y dicen aún hoy: ´Por algo será´. Nosotras les contestamos con mucho orgullo: Sí, fue por algo. Fue porque ellos asumieron un compromiso político y social, luchaban por un mundo mejor.

Alejandro Martín Almeida había trabajado como cadete de la agencia TELAM en la sección de publicidad, tenía veinte años, trabajaba en el Instituto Geográfico Militar y estaba cursando el primer año de la carrera de Medicina cuando fue secuestrado y desaparecido por la Triple A.

A pocos días de su secuestro, Taty encontró entre las pertenencias de su hijo, una libreta con poemas que reflejan sus ideales, su compromiso militante y el amor a su madre, entre otros.

El siguiente poema fue escrito por Alejandro el 13 de enero de 1975, seis meses antes de su desaparición.

 

 

Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre, porque para vos los tres seguimos en él,

 

si me sorprende lejos de tus caricias que tanto me hacen falta,

 

si la muerte me abrazara fuerte como recompensa por haber querido la libertad,

 

y tus abrazos

 

entonces sólo envuelven recuerdos, llantos y consejos que no quise seguir,

 

quisiera decirte mamá que parte de lo que fui lo vas a encontrar en mis compañeros.

 

La cita de control, la última, se la llevaron ellos, los caídos,

 

nuestros caídos,

 

mi control, nuestro control está en el cielo,

 

y nos está esperando.

 

Si la muerte me sorprende

 

de esta forma tan amarga, pero honesta,

 

si no me da tiempo a un último grito desesperado y sincero, dejaré el aliento, el último aliento,

 

para decir te quiero.

 

 

 

Diez años después del secuestro de su hijo, Taty participó junto con un grupo de Madres, de una actividad en Ciudad Universitaria, como homenaje a los estudiantes detenidos-desaparecidos. Allí, por primera vez, conoció a algunos de los compañeros de su hijo que le brindaron detalles de su actividad política y le hicieron saber que fue gracias a Alejandro que muchos de ellos están vivos y pudieron exiliarse porque si bien él sabía sus nombres y direcciones, nunca habló.

En el año 2008, Taty publicó el libro ‘Alejandro, por siempre… amor’ que recoge recuerdos, testimonios de familiares, amigos y comentarios de lectores además de los 24 poemas hallados en la agenda de Alejandro. Taty explica de esta manera su decisión de darlos a conocer:

Hace tiempo que entendí que nuestros hijos son parte de la historia de todos. Es importante que se conozcan estos textos que dejó mi hijo como testimonio de la sensibilidad de su generación.

 

LA BÚSQUEDA

Alejandro forma parte de los 2000 detenidos desaparecidos antes del inicio del gobierno militar, víctima de la Triple A.

Hay que recordar y remarcar que ese horror del terrorismo desde el Estado no empieza en el 76 sino en un gobierno constitucional aunque, yo digo, no democrático. Dado que entre el 74 y el 75 hay dos mil detenidos desaparecidos y asesinados; y de los seiscientos centros clandestinos que hubo en dictadura, tres ya funcionaban en 1975. Obviamente que después del golpe ya es un plan perfectamente organizado.

¿Cómo fue vivir el secuestro de tu hijo y luego la dictadura, en el marco de una familia militar?

En mi entorno familiar eran todos militares, antiperonistas, gorilas y todo lo que te puedas imaginar, y yo era una de ellas… ¡los pelos me salían por todos lados! Tanto que Alejandro siempre me abrazaba y me decía: ‘Esta gorilita de mierda, cómo la quiero’…

A mi tío Raúl lo persiguieron y lo metieron preso por ser radical. A mi papá, Perón no lo asciende a coronel por no ser peronista… A mi hijo Alejandro se lo llevan en el 75, durante el gobierno de Isabel… Para mí, la culpa de todo la tenían los peronistas…

Yo me movía en ese entorno… Cuando se llevan a Alejandro yo lo fui a ver a Harguindeguy que había sido oficial de mi padre y jefe de uno de mis cuñados. Agosti había sido compañero de uno de los maridos de mis hermanas y Galtieri fue jefe de mi hermano… Harguindeguy me decía: ‘Señora, son los peronistas’, y yo decía: ‘¡Claro!’.

Poco a poco, Taty comenzó a mirar la realidad con nuevos ojos, guiada por la lucha de su hijo Alejandro. ‘Alejandro me parió a mí’, exclama Taty para dar cuenta de esta transformación.

Hasta que empecé a aterrizar y a despabilarme. Por eso yo siempre digo que estoy feliz de haber parido a mis tres hijos pero que Alejandro me parió a mí, parió a esta Taty que salió de la nebulosa, que ya no es más gorila, aunque tampoco soy peronista. No tengo ningún partido como las Madres. Aunque sí hacemos política, porque nuestra lucha es política pero no partidista. Alejandro parió a esta Taty que hasta que me den las fuerzas, ahí seguiré.

¿Cómo fue ese aterrizaje?

Tremendo. El costo fue alto, pero reaccioné. Empecé a cerrar puertas, a bajar persianas y dentro de mi ignorancia empecé a despabilarme. Encontré una agenda de Alejandro y en las últimas hojas estaban sus poesías. Yo no sabía que escribía. Una de ellas era como una despedida, por si algo le pasaba.

A medida que fue pasando el tiempo, Taty pudo comprender que su búsqueda no era individual sino colectiva y se unió a las Madres de Plaza de Mayo.

Tiempo después, ya en 1979 escucho de las Madres y averiguo. Hasta que una tarde me fui a la Plaza de Mayo. La policía venía a provocar y las madres decían: ‘Caminen, caminen’. Después nos fuimos con mi hija a la calle Uruguay, donde estaba Madres. Ahí se me acercó María Adela Antokoletz y sólo me preguntó: ‘¿A vos quién te falta?’. Así nos juntamos las tres madres que nos faltaban hijos del 75: Esther Sánchez, Nelly Stagnaro y yo. Me di cuenta de que no era la única. No importaba ni religión, profesión, clase, nada, nos unía la desaparición de nuestros hijos.    Así aterricé violentamente. Me di cuenta de que no era la única. Acá estamos todas unidas por nuestros hijos.

¿Y qué pasó con sus conocidos?

Cuando me integro a Madres yo dejé atrás todas mis amistades. Yo los dejé atrás, nadie me dejó a mí. Y me metí. Estoy segura de que donde esté Alejandro estará orgulloso de esta ‘gorilita de mierda’, como me diría cariñosamente.

Todas las Madres en un comienzo imaginaban que sus hijos estaban detenidos e incomunicados, con el correr de los años comprendieron lo que había ocurrido.

Creo que las Madres tomamos real conciencia de que nuestros hijos no estaban detenidos e incomunicados recién en el año 82. De ahí que gritábamos: ‘con vida los llevaron, con vida los queremos’, porque creíamos que estaban vivos. No se nos pasaba por la cabeza lo que estaba ocurriendo. Era una cosa que no lo podíamos aceptar.

 

 

 

 

 

TATY HOY

Luego de más de treinta años de lucha, Taty sigue junto con las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, en el reclamo por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Después de tantos años ¿por qué siguen juntas las Madres?

Para seguir exigiendo verdad, justicia y memoria con nuestras rondas de todos los jueves. Una madre hace cualquier cosa por su hijo pero no porque seamos heroicas; fuimos y somos madres con instinto visceral, con inconsciencia, con miedo pero con una tenacidad que nos permitió conseguir muchas cosas como que se apresara y se juzgara a varios –no todos– los genocidas que se llevaron a nuestros hijos. Porque nosotras pedimos justicia legal, jamás justicia por mano propia. Y esa semillita que plantamos ya tiene sus frutos: los jóvenes que tomarán la posta.

En el ámbito familia, Taty actualmente recibe la compañía de sus seis nietos varones:

Fabiana tiene cuatro hijos: Alejandro, Manuel, Nacho y Julián, que se resisten a hacerme bisabuela. Jorge que se fue a España en el año ‘78, se casó con una monísima catalana y tengo nietos catalanes, mellizos, de veintidós años.

El 25 de abril del 2011, Taty Almeida fue galardonada como ‘Personalidad Destacada en Derechos Humanos’ por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. En esa oportunidad expresó, una vez más, su compromiso inclaudicable en la defensa de los Derechos Humanos.

Estoy muy conmovida, son momentos en los cuales la ausencia se nota más que nunca, pero sé que Alejandro está conmigo, y por eso voy a seguir adelante hasta que Dios me dé fuerzas.

 

PALABRAS FINALES

Taty destaca la participación que muestran los jóvenes en la actualidad, dando cuenta del recambio generacional:

Estoy contenta, porque cada vez hay más jóvenes comprometidos, que toman conciencia. Y ya hay recambio. Son chicos convencidos, militantes ciento por ciento. Y es lo que emociona y a la vez tranquiliza, porque atrás nuestro viene esta juventud maravillosa.